26 febrero, 2008

El encuentro del amor en Internet

Una mujer y un hombre de cualquier edad.

Los dos ansían encontrar un amor. Los dos están frente a una computadora conectada a Internet. Los dos se conectan habitualmente a uno de los tantos sitios de búsqueda de parejas existentes en la Red.

Un día, uno de ellos envía al azar un mensaje al otro diciéndole que le gustaría conocerlo o conocerla. Él o ella acepta la propuesta y empiezan a chatear. Pocos días después intercambian el número de celular y charlando descubren sus ganas de conocerse personalmente o sencillamente alimentan la curiosidad de uno por el otro.

Las llamadas se repiten hasta que llega el momento de la primera cita. Quedan en un lugar público para evitar malas sorpresas.

Se miran en el espejo antes de salir. Están ansiosos.

La primera mirada revela la alegría o la decepción que produce el encuentro. Charlan buscando reconocer en el otro al ser esperado. Pasan las horas, quizás llegue el primer beso. Pasan los días, siguen juntos, comienza un romance.

Como en cualquier otra relación, fuera de la pantalla, de ellos depende querer y poder amar.



25 febrero, 2008

Educar de 2003 a 2007- ¿Qué se hizo? ¿Cómo se hizo? ¿Qué no se hizo?

Los invito a comentar y debatir sobre qué hizo y qué no hizo Educ.ar durante los cuatro años de la gestión de Daniel Filmus al frente del Ministerio de Educación de la Argentina.
Para ello nada mejor que conocer lo realizado utilizando como fuente al propio Educ.ar

19 febrero, 2008

Alta tecnología: sonido e imágenes de menor calidad en un mundo de carencias y despilfarro

Tiempos de high tech de consumo masivo: aparatos en miniatura para escuchar y grabar música, sacar fotos, grabar video, editar imágenes, para escribir, para dibujar, ver películas y jugar, para localizar personas y cosas, todo lo imaginable para usar/ consumir el tiempo que alguna vez fue libre y hoy pertenece al gran centro comercial global. Innovación enfocada a gadgets que pretenden mejorar nuestra vida pero de poco sirven para solucionar los problemas de salud, vivienda y alimentación de miles de millones de personas.

High tech de consumo masivo para sonidos e imágenes de calidad mediocre en nuestros teléfonos celulares, nuestros reproductores de música MP3 y en las pantallas de nuestras computadoras. Paradojas de nuestro tiempo, como el despilfarro de muchos millones en un mundo repleto de carencias materiales y recursos limitados.
Para ampliar, para pensar:

09 febrero, 2008

Descargar no es robar. Empresas vs. sociedad

"Bajar una película de Internet sin autorización no es comparable con robar un bolso, un coche o disparar a un policía. (...)" Leer completo "Descargar no es robar", artículo publicado en "El Mundo" de Madrid el 22 de enero de 2008.

Video publicado por los partidos Verdes europeos contra la criminalización del intercambio de películas y de archivos musicales

video

Para alimentar el debate:
  • Downloads y perjuicios - Casi cien usuarios argentinos ya recibieron cartas documento de hasta 12 mil pesos por bajar y compartir música online… ¿ahora quién podrá defenderlos? . "Rolling Stone Argentina", 1 de febrero de 2008
  • Polémica en el download - ¿Por qué CAPIF demanda a los incautos? Las cartas documento muestran la ingenuidad de demandantes y demandados, el vacío legal y el avance imparable de la revolución digital. "Rolling Stone Argentina", 6 de febrero de 2008
  • Al banquillo por pasar sus discos al ordenador. Publicado en "El País", 10 de febrero de 2008

07 febrero, 2008

Un artículo de Cristian Ferrer sobre el fenómeno blog

Blogs o el fenómeno del yo
por Cristian Ferrer, sociólogo, profesor titular del Seminario Informática y Sociedad en la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la U.B.A.
Publicado en Clarín, Bs.As. 30 de enero de 2008
"Esta época espera que cada hombre y cada mujer, cada niño y cada anciano, sean ricos o pobres, se transformen en "emisores". ¿De qué? Carece de relevancia, puesto que la experiencia del mundo se ha vuelto definitivamente fugaz.
Los hombres que daban forma a una generación literaria podía ser encontrados, en otros tiempos, sentados en cafés estratégicos y sacando filo o espoleta a un manifiesto más o menos tremebundo, cuanto menos quejoso e invariablemente urgente.

Si algún destino existía para ellos, se resumía en fama u olvido. Las revistas culturales solían ser portavoces, o altavoces, de las intenciones grupales, es decir engranajes esenciales de su cadena de distribución. Hoy, además, hay blogs en Internet, cuyos precursores fueron las secciones concedidas por los diarios a las letras y las bellas artes, "espacios" luego confirmados por la televisión.

El blog "de ideas" ya es una institución de la cultura y los debates actuales en torno a su consistencia ontológica y técnica suponen una trifulca altisonante acerca de sus incumbencias, no menos que por la porción de prestigio e influencia que otros medios ya consagrados o habituales necesariamente han de ceder. No obstante, se sabe que de tales grupos literarios o intelectuales la posteridad picotea, a lo sumo, algún autor, algún título, si es que lo hace.
La causa de la preferencia por ciertos "soportes" de ideas, sea en papel o en pantalla, difícilmente será encontrada en el contenido, siempre perecedero, sino en la potencia articuladora y amplificadora de su forma técnica, que es mayor, incluso inmensa, a las posibilitadas por una revista o un libro.
A juzgar por las "visitas", los lectores se multiplican como peces, en el supuesto de que los números computados por el "contador" del sitio informático signifiquen algo. En todo caso, los números altos de tirada de edición siempre han significado éxito, y no valor.
De Internet se dice que es una "revolución", palabra que ha demostrado ser un concepto productivo, además de coartada y consigna. En su momento, también la invención del automóvil modificó "el soporte" y la celeridad de la circulación de la carne humana sin cambiar por ello el lugar de destino ni el motivo de la cita: fábricas, oficinas, ventanillas para trámites, complejos turísticos. Lo importante era la circulación en sí misma, y la novedad. Por debajo, sosteniéndolas, una enorme trama de intereses económicos y políticos.
En fin, que no faltó el exaltado que calificó al zapping de manivela libertaria de la audiencia. Ahora, al igual que cien años atrás, se cree que el desinterés o el escepticismo por los símbolos del "progreso" es una actitud poco menos que bárbara, parecida a la de esa gente que afea el paisaje urbano por no respetar los dictados de la moda. Es inevitable que cada época se ilusione con sus juguetes nuevos.
Nada a objetar: los sitios informáticos de ideas son tan útiles y significativos como lo eran las revistas y las bibliotecas. Pero suponerlos un trastrocamiento revolucionario en el orden de la cultura es el tipo de exageración enfática que suele acompañar a los discursos de sobremesa. Lo cierto es que el contenido raramente confirma otra cosa que no sea la apoteosis y el espectáculo del "yo", esa antigua muletilla de la vanidad y el narcisismo. Internet podrá parecerse a una galería de espejos deformantes, pero la retórica circulante se remite a un pronombre personal.
Ya es bastante difícil escribir dos o tres buenos ensayos o ficciones al año. La sola idea de publicarlos tres veces al día da vértigo, salvo que la opinión, por sí misma, haya devenido en género literario hegemónico, no menos que el carneo, el vómito y la maledicencia, juicios soeces que abundan en ese módico circo romano aunque sin el gracejo que el ingenio popular suele dejar en las paredes de los mingitorios públicos.
Esta época espera que cada hombre y cada mujer, cada niño y cada anciano, sean ricos o pobres, se transformen en "emisores". ¿De qué? Eso carece de relevancia, puesto que la experiencia inmediata del mundo se ha vuelto tan fugaz como una primera plana de periódico. Y por cierto, que los matutinos debatan la naturaleza de estos sitios informáticos es algo muy natural, puesto que nada hay más parecido a un diario que un blog con pretensiones culturales. Ambos han de ser llenados todos los días.
El blog, al igual que antes la revista de cenáculo, es menos una herramienta generacional que una tradición moderna: hay que hacer algo de ruido allí abajo para que los de arriba hagan lugar a las nuevas generaciones, si es que éstas mismas no son otra cosa que un abuso académico de fechas de nacimiento concordantes. El barullo ha de ser lo más sonoro posible, pues hay gente aún más joven en las gateras exigiendo inclusión social. Quizás por eso la edad de los pregones más entusiasmados por la novedad técnica suele estar más cercana al nicho del cementerio que a la sala de partos del hospital."